El mecanismo de acción de las ondas de choque se basa en el principio físico de mecanotransducción como factor determinante en la regeneración tisular. Inicialmente produce daños tisulares y celulares provocando una respuesta inflamatoria que, posteriormente, derivará en una reparación y reconstrucción de los tejidos dañados como mecanismo de respuesta de nuestro propio organismo.
Las ondas de choque que empleamos son radiales, que tienen menos penetración (hasta 3 o 3,5 cm), y que se pueden emplear para tratar patologías superficiales y las zonas de tratamiento pueden ser más amplias.
Los rangos de éxito de está técnica oscilan entre el 75 y el 90%, dependiendo de la patología a tratar. Los efectos secundarios inherentes al tratamiento son pocos y fáciles de controlar.